eslogan para dejar de fumar

by admin on 28 abril, 2013

eslogan para dejar de fumar

Lo cierto es que el dato de que Fernández era el dueño de donde funcionaba el prostíbulo era un elemento que estaba circulando desde hace varios días en la Municipalidad, sobre todo en el piso superior, donde funciona el Concejo Deliberante.

En las redes sociales ya se difunde el caso del senador.  La baja estatura del senador radical y varias veces concejal y, sobre todo, uno de los hombres fuertes de las primeras gestiones del lunghismo, invita a la comparación.  El Ekeko es un petiso que saca pecho y ríe con la sonrisa de los afortunados por el dinero y la buena vida.  Dicen, en el norte argentino, que está todo bien con el Ekeko pero que no hay que tenerlo en casa con solteras y lindas pibas cerca.  El enano, además de fumar, es lascivo como pocos.  Mejor nombre para el cabarulo, no podrían haber buscado.

El procedimiento fue desarrollado por la personal de la Brigada de la Subdelegación Tandil de Delitos Federales y Complejos de la Policía Federal Argentina entre la noche del viernes 5 de abril y la madrugada del sábado 6 de abril.  En el marco del sorpresivo allanamiento, se halló a cinco mujeres quienes ejercían la prostitución.  En el procedimiento judicial, además de los representantes judiciales, también participaron una asistente social del Centro de Atención a la Víctima de la Fiscalía General de Azul e inspectores de la Dirección de Inspección General y Habilitaciones de la Municipalidad de Tandil, quienes dispusieron la clausura del comercio.

En el caso del senador radical y ex funcionario de Lunghi, esta excusa no sería demasiado creíble. Cualquiera que pasara por allí, no precisaba de una tarjeta de presentación para darse cuenta de que se trataba de un “cabarulo” hecho y derecho y de la peor especie. Se trataba de un tugurio de mala muerte, pintado de blanco (a la cal) y azul furioso, con luces entornadas casi a la oscuridad y un par de parroquianas vestidas con poca tela que cada tanto hacían pie en la barra.

El lugar se llama “Ekeko”, en referencia el dios pagano proveniente del altiplano al que se le reclama por la abundancia de los bienes materiales y la joda poco santa.  Se lo carga de los exvotos y se le prende un cigarrillo que por la oquedad del muñeco de cerámica se va consumiendo con los minutos dándole cierta vitalidad al enano.

En el caso del juez, las explicaciones vinieron por el lado de las dimensiones de la ciudad de Buenos Aires y la ignorancia del magistrado para conocer a cada uno de los locatarios con los que establecía el negocio la inmobiliaria a cargo.  Aún así, la responsabilidad final, más allá de que medie una inmobiliaria, es el locador, el propietario del lugar, y esa es la acusación que pesa sobre el integrante de la Corte Suprema que asegura una y otra vez no saber quiénes son los inquilinos que ocupan cada una de sus 15 propiedades y qué hacen allí.

Incoming search terms:

Leave a Comment

Previous post:

Next post: